La ética y las nuevas tecnologías de la información
tecnológicos que modificanron radicalmente nuestro modo de vida. Estos cambios vertiginosos, al
que por lo general nos vemos exigidos de adherirnos, generan múltiples problemas de adaptación
en la sociedad en general. Quizá el mayor inconveniente no estribe en lo radical que pudiera llegar
a ser un cambio en sí, sino en la velocidad con la que se suceden un cambio tras otro.
Sin embargo, la generación de estos cambios y su impacto en la sociedad no constituyen un
fenómeno de nuestros tiempos sino de toda la historia del hombre. Tanto la invención de la rueda,
de la imprenta como la de la computadora –por citar algunos ejemplos- constituyen avances en la
tecnología.
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Es útil distinguir entre cambios tecnológicos (o cambios de tecnología) y cambios
generados por la tecnología. Un cambio tecnológico es aquel que se produce a raíz de un
avance o descubrimiento tecnológico que modifica el modo actual en el que se esta realizando
una determinada actividad. A causa de un cambio tecnológico puede o no producirse un cambio
en el modo de vida o en la cultura de una sociedad; de producirse éste, nos encontraríamos frente
a un cambio generado por la tecnología. Es decir, que un cambio motivado por la tecnología es
una modificación radical y novedoso de los modos de vivir de una sociedad que modifica los usos
y costumbres de la misma. Por ejemplo, un pequeño cambio tecnológico puede permitir que una
empresa sea más eficiente en producir un determinado bien, pero esa mejora de la eficiencia no
necesariamente tendría un impacto directo en el modo de vida de la sociedad que consume el
bien, ni siquiera necesariamente en el precio que paga por dicho producto. Ahora, si un cambio
tecnológico permite a una sociedad obtener un nuevo medio de comunicación o un nuevo medio
de transporte, por ejemplo, se generaría también un cambio en la cultura de la sociedad que lo
consume; se produciría un cambio generado por la tecnología.
Al momento de analizar los cambios sociales producidos por la incorporación de nuevas
tecnologías, se debe tener en cuenta las características de la sociedad que lo realiza.
La mayoría de los cambios tecnológicos, y más aún en las tecnologías de la información, se
producen como respuesta a demandas de mercado. Baste como ejemplo el desarrollo de
computadores cada vez más potentes que pretenden satisfacer la demanda de mayor capacidad
de procesamiento de datos por parte de las empresas. Y aquí también convendría diferenciar dos
tipos de sociedades distintas: las demandantes de tecnología y las adoptantes de tecnología.
Una sociedad como la americana o de los países europeos desarrollados son claros demandantes de tecnología y por lo general la demanda tecnológica está precedido por un nivel de desarrollo
cultural y social que le permite a estas sociedades absorber y adaptarse más fácilmente a aquel
avance tecnológico que necesitaba y estaba esperando. En contrapartida, las sociedades
adoptantes de tecnología, son aquellas que, por cuestiones de negocios, necesidad de
actualización –ejemplo el problema del año 2000- y la globalización, entre otras causas, se ven
obligadas a adoptar tecnologías sin tener el desarrollo cultural y social necesario. Estas
sociedades se enfrentan a cambios para los cuales no están necesariamente maduras.
Algunos casos ejemplos de fracaso lo constituyen la instauración del modelo “clienteservidor”
en un país adoptante de tecnología como la República Argentina. Este modelo fue la
respuesta a una demanda que se venía produciendo en los países desarrollados que iban hacia la
descentralización de los procesos de negocio pero con procesamientos de información
centralizados. A raíz de esta demanda se diseñaron las plataformas tecnológicas capaces de
soportar ese modo de operación. Curiosamente cuando se comenzaron a instalar dichos
esquemas en las empresas argentinas se produjeron grandes conflictos puesto que, en lugar de
acompañar la tecnología al negocio, se produjo el proceso inverso, las reglas del negocio debían
ser cambiadas para adaptarse a las nuevas tecnologías cliente-servidor. El resultado fue, en el
mejor de los casos, un híbrido que funcionaba en función de soluciones atadas con alambre para
salvar la inversión realizada.
Es innegable el hecho de que los cambios tecnológicos constituyen constantes desafíos a
los sistemas éticos de las sociedades y que la diferencias entre tipos de sociedades anteriormente
planteada condiciona la transferencia o traslación de cambios en los sistemas éticos entre las
distintas sociedades puesto que las realidades pueden ser radicalmente distintas.
El objetivo del presente escrito es, precisamente, analizar las cuestiones éticas vinculadas a
la introducción y uso de cambios tecnológicos. Finalmente, se esbozará una propuesta de cómo
abordar el análisis de los nuevos dilemas éticos generados por la tecnología de la información.
